11 mayo, 2016

La Toma

Por Epuyén

Carlos Ghioldi es uno de los artífices y referentes de la experiencia social y cultural que hace más de quince años se desarrolla en Tucumán 1349,  edificio donde funcionaba el ex hipermercado Tigre, hoy en mano de sus trabajadores. 

¿Podrías hacer un pequeño repaso de cómo comienza esta lucha, que a esta altura es todo un símbolo?

Son quince años de lucha. Nosotros somos parte de la inmensa cantidad de trabajadores que en el ciclo neoliberal anterior a este nos quedamos en la calle. Parte de los millones de personas que perdieron sus puestos de trabajo. Hay que recordar y ubicarse en ese contexto de pérdida y vaciamientos semanales de empresas. El caso del Supermercado Tigre es muy paradigmático porque, claramente, es el caso de una empresa fundida, pero no de empresarios fundidos, sino más bien enriquecidos en ese proceso de vaciamiento.

Nosotros fuimos parte de la comisión gremial que en ese momento estábamos trabajando incorporados al Sindicato de Empleados de Comercio, fuimos los que nos organizamos con los trabajadores y como medida de fuerza decidimos ocupar el establecimiento y ponerlo en funcionamiento en manos obreras.

Decimos ocupar el establecimiento y ponerlo en manos obreras, no recuperar la empresa, porque nosotros no queremos recuperar nada de los empresarios, ni de la voracidad de lucro, de la rentabilidad a cualquier costo que caracteriza a la actividad empresarial.

Nosotros queremos tener un puesto de trabajo, pero tenerlo apelando a la solidaridad y acompañamiento de nuestros compañeros trabajadores, desocupados y estudiantes. Esa es un poco la discusión con la cual empezó esta lucha hace quince años atrás y esas son un poco las circunstancias.

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¿Quiénes son a esta altura los actores que están participando de esta lucha?

Acá hay una treintena de trabajadores que eran del viejo supermercado, del Supercoop y del Hipermercado Tigre, ya que es una lucha que venía de otra cadena de supermercados que también peleaba por los puestos de trabajo.

Al empezar esta lucha se dió la particularidad de que el Poder Judicial, que había sido tan permisivo con el vaciamiento empresarial, el desmanejo, la desaparición de bienes y todo el endeudamiendo ficticio e incluso el no pago de una hipoteca y ese tipo de cosas, como contrapartida fue extremadamente dura con nosotros, y desde un primer momento nos declaró una guerra, un desconocimento y una agresión muy fuerte. Esto fue así a través de causas penales, de ordenar el desalojo, de mandar partidas policiales, venir a indentificarnos y todo ese tipo de cuestiones como considerarnos usurpardores, ocupantes ilegales del establecimiento. En ese marco fue que apelamos a la enorme movilización y solidaridad como resistencia. Y esa solidaridad se tradujo en que también nosotros adoptamos una política que junta lo que dijimos primero: que no queriamos recuperar nada de los empresarios, sino que queriamos nuestros puestos de trabajo y ser solidarios y, por el otro lado, que la única resistencia era una poderosa movilización. De esta manera era natural que la política nuestra para resistir fuera compartir el establecimiento con los sectores populares, es una cuestión que salió así, se fue dando de esa manera. Es decir, ocupar el establecimiento implicó acordar que otros trabajadores, otros sectores populares que, también, lo ocupen con nosotros. Eso nos permitió conseguir dos leyes de expropiación que nos dieron la razón, las dos votadas unánimemente. Sin embargo el Poder Judicial nunca nos reconoció. Se las arregló para cuestinar esas leyes, para declararlas inconstitucionales, para mantenernos en el estado de ocupantes ilegales y usurpadores, para mantener abierto el expediente y la orden de desalojo pendiente.

¿En esa instancia jurídica se encuentra ahora?

Si, y no es ni más ni menos que en la que estuvo siempre.

El problema fue asi, evidentemente alguien desde el 10 de diciembre de 2015 a leído que es un tiempo propicio para atacarnos, no casualmente el 15 o 16 de diciembre, los fondos de inversión que tenían comprada la hipoteca se reúnen en el Juzgado a pedir la reactivación del desalojo, durante ocho años no hicieron nada, pero de golpe piden la ejecución de desalojo del 2002, o sea, esa es la instancia actual, vinieron a atacarnos, tal vez influenciados por un clima de época que los favorece para una revancha contra los trabajadores. Eso nos obligó a una movilización que nunca habíamos dejado de lado y a resistir poniendo en tensión las treinta y pico de organizaciones que están en el lugar, y eso es importante, porque al revés a lo que muchos nos decian cuando salieron las leyes de expropiación, que el conflicto nuestro estaba terminado, nosotros siempre dijimos que no, que era una lucha en curso, que no se había terminado nada porque la Justicia o un sector del Poder Judicial o un sector de los poderes económicos habían mantenido el expediente abierto, la incostitucionalidad de las leyes de expropiación y lo habían hecho. como noso,tros preveiamos esperando un tiempo político favorable para atacarnos.

Estos últimos cuatro meses de lucha nos han llevado a la movilización de las treinta organizaciones, a que el Juzgado se constituya y visite el lugar. Aparentemente, el Poder Judicial y la Sindicatura no estarían tan interesados en atacarnos como en un primer momento, pero los que si han redoblado su apuesta a desalojarnos -reservandose el derecho de ir a la Corte Suprema de Justicia de la Nación- e incluso amenazando con accionar contra la justicia si no nos desaloja , son los fondos de inversión que compraron la hipoteca en un remate especulativo. Esa es la situación hoy.

Estamos llamando a la movilización solidaria para defender el lugar, que no consiste en una marcha todos los jueves, sino, en la ocupación militante del lugar. Esto quiere decir que si esto a durado quince años porque lo han usado grandes sectores del movimiento popular, queremos resistir muchos años más a partir de que lo usen todos los sectores del movimiento popular que por ahi no lo consideraron necesario. Nosotros queremos que vengan todos, que se instalen, que compartan el lugar, que lo usen para actividades. Esa es la mejor forma de lograr que este ataque de un sector especulativo choque contra una movilización social que lo vaya desalentando. Eso tiene que ver con una decisión de llevar adelante una lucha de puertas abiertas.

¿Cuál es el aporte social y cultural desde el aprendizaje de la lucha de La Toma para el resto de la ciudadanía?

Desde que empezamos a luchar por los puestos de trabajo, siempre reivindicamos una tradición de movimiento obrero, de aquellos que fundaron los sindicatos. Donde los trabajadores luchaban, siempre se organizaba una biblioteca, un centro cultural o un grupo de teatro. Porque los trabajadores cuando luchamos y accedemos al conocimiento o a la cultura estamos adquiriendo más herramientas para luchar por nuestra definitiva liberación. Esa es un poco nuestra idea, por eso lo primero que fundamos fue el Centro Cultural, que incluso hoy es más conocido que la Cooperativa. Se terminó instalando la Asociación de actores, la galería de arte de la Facultad de Humanidades y artes, hay muchas iniciativas culturales que se funcionan en el lugar.

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¿Cómo fue la llegada del Mercado Popular?

Asi como lo de Economía Social de la Municipalidad fue un hecho interesante cuando empezó, creo que con un criterio correcto, en esa época la Municipalidad de Rosario empezó a destinar dinero del presupuesto a acompañar las experiencias de desocupados que buscaban emprender alguna salida laboral, nosotros pusimos el lugar a su disposición para que acá funcionara un paseo de ventas y un espacio de producción. Hoy hay casi 80 artesanos, productores y fabricantes a los cuales coordinó y organizó el gobierno municipal y hoy tienen un lugar acá. Cuando en el año 2014 se desata una guerra económica que dispara los precios de los artículos de consumo, guerra que no ha terminado todavía, nosotros le ofrecimos a las autoridades nacionales el lugar para que se vendieran los productos directamente del productor como se hacía en el mercado de Buenos Aires., y de paso nosotros no somos cómplices del robo que hacen los mayoristas en la venta.

Esto es muy importante porque, hoy por hoy, hay treinta organizaciones que en la calle,cada uno por su lado, estarían agarrándose de los pelos porque piensan muy distinto todas. Están la Asociación civil sin barreras, Las mujeres de negro, La Mutual Conexión, de la red Experimenta, la CTA, el colectivo de Psicólogos del Puente, el Movimiento de trabajadores autogestionados, hemos hecho una articulación de sectores populares para resistir y poner el lugar a disposición y al servicio de la comunidad.

¿Qué tan cerca se encuentra ese sueño de llegar a cumplir todas esas actividades sin la presión o amenaza jurídica?

Ahora el objetivo es claro en esto, nosotros queremos que esta experiencia se siga desarrollando en este lugar y que el Poder Judicial deponga su actitud, y que a su vez articular con sectores de la organización popular e incluso sectores de instituciones como la Universidad o alguna dependencia oficial, que sea un lugar que esté al servicio de la comunidad, que sea un lugar de utilidad pública como lo dice la ley de expropiación.

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